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Sin duda el llamado “Puente Guadalupe-Reyes” tiene una connotación muy popular entre los mexicanos, que significa que se da el inicio a un periodo de festejos y reuniones sociales, relacionado con las fechas de las celebraciones religiosas, en diciembre, el 12 se rinde homenaje a la virgen de Guadalupe, del 16 al 24 se celebran posadas, 24 y 25 la navidad y el 31 se despide al año que concluye. En enero recibimos al nuevo año y el 6 de enero concluye “el puente” con la celebración de la llegada de los reyes magos. También son fechas en que se reciben los incentivos por el trabajo realizado durante todo el año, el aguinaldo. Por tanto, son fechas en que una parte importante de los mexicanos gastamos más, porque se tiene la oportunidad de reunirnos con la familia, hacer regalos a nuestros seres queridos, viajar, hacer compras en previsión de gastos futuros, etc.

También acompaña a este periodo una brutal e intensa campaña de tiendas departamentales, supermercados, compañías de transporte aéreo, mayoristas de fármacos, agencias de venta de automóviles, entre muchas otras, para lograr ventas y que por ende fomentan el consumismo. En este sentido creo que en el caso mexicano, este consumismo se detona con el denominado “buen fin” que se nos presenta como la oportunidad de adquirir bienes, servicios o productos a un mejor precio de costo. Esto se da por ahí del tercer fin de semana de noviembre y tiene una relación con un evento similar que ocurre en Estados Unidos, el día posterior al denominado “día de acción de gracias” que es una celebración en la cultura de aquel país, en donde el consumismo es parte de su diario vivir.

Cuando concluye el “Puente Guadalupe-Reyes” se presenta una especie de resaca social y se vuelve a la realidad cotidiana del trabajo y los compromisos y responsabilidades del día a día que todos tenemos. En este contexto es cuando se hacen los balances financieros personales y familiares para ver si los ingresos fueron suficientes para soportar los egresos. Si las finanzas no han quedado comprometidas a meses sin intereses, si se tuvo la oportunidad de ahorrar una parte de esos ingresos. También es un periodo en el que se hacen pagos de servicios e impuestos, entre otros, el predial, los servicios de agua (si se paga anualizado), pago por posesiones vehiculares, etc.

En un marco como el comentado anteriormente, se presenta lo que ya nuestros padres y abuelos denominaban “la cuesta de enero”, y que hasta nuestros días se les sigue llamando así. Y que en cierto sentido esta cuesta implica asumir los compromisos y responsabilidades en lo económico. Justamente nos encontramos en los albores de 2025 y en plena “cuesta de enero”.

El pasado mes de junio el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) presentó los resultados de la encuesta denominada Encuesta Nacional sobre Salud Financiera (ENSAFI), proyecto conjuntamente realizado con la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF). Con el objetivo de generar información estadística acerca de aspectos que definen la salud financiera de la población de 18 años o más en México. Así, considerando el contexto que tiene socialmente “la cuesta de enero” y los resultados de la ENSAFI, es una oportunidad para que los veracruzanos hagamos nuestras pertinentes reflexiones, sobre cuál es el estado que guarda nuestra salud financiera. La ENSAFI presenta resultados representativos para los ciudadanos mexicanos, pero también a nivel de entidad federativa, por lo que comentaremos aquí algunos de los resultados de este gran estudio de opinión por encuesta, para los ciudadanos veracruzanos.

Cabe destacar que estos ejercicios de opinión se realizan con cierta frecuencia en países como Canadá, USA, Chile, Japón, Corea del sur, Colombia, son altamente útiles para las sociedades de aquellos países, pues si bien retratan la salud financiera de la población, pueden igualmente constituir un insumo para crear políticas públicas, para el diseño de instrumentos financieros que mejoren la salud de los usuarios de instituciones bancarias y permitan la realización de análisis de capacidad financiera de clientes que adquieren productos o servicios a corto, mediano y largo plazo.

Un estudio de opinión como la ENSAFI, permite conocer cuáles son las principales preocupaciones de los mexicanos y qué puede estar generando estas preocupaciones o impactos en la salud fisiológica, psicológica o de relación interpersonal de los ciudadanos. La ENSAFI proporciona un apartado que se ha denominado estrés financiero y que puede ser un referente para análisis adicionales a los anteriormente comentados.

De septiembre a noviembre de 2023 se realizó el trabajo de campo de la encuesta, cuya población objetivo fueron las personas de 18 años o más que viven en nuestro país. Para el logro de objetivos y metas, la encuesta de opinión se diseñó considerando la selección aleatoria de viviendas y se siguió un estricto protocolo de ejecución operativa en campo para la selección de informantes. la nota metodológica describe los pormenores técnicos y operativos del estudio (https://www.inegi.org.mx/programas/ensafi/2023/).

La muestra obtenida fue de 20448 personas entrevistadas, siguiendo un diseño probabilístico en tres etapas estratificado y por conglomerados. Como hemos mencionado, las estimaciones de la encuesta tienen una representatividad a nivel nacional y por estado.

El constructo o concepto salud o bienestar financiero está integrado por cuatro dimensiones, i) el control, definido como la capacidad de gestionar las finanzas personales de una forma adecuada, ii) la libertad, definida como la habilidad para el logro de metas financieras y aprovechamiento de oportunidades financieras de largo plazo, iii) la resiliencia concebida como la capacidad de poder afrontar gastos de manera imprevista, y iv) la seguridad que se entiende como la capacidad de mantener estabilidad económica. Los indicadores de estas dimensiones han dado pauta a un cuestionario que se compone de 10 apartados, los primeros 5 describen características de las viviendas, los hogares y las personas entrevistada, el apartado 6 se refiere a deuda, ahorro y gasto, de las personas, el 7 al comportamiento y percepciones del bienestar financiero, el apartado 8 al estrés financiero, el 9 a las metas financieras y el 10 al conocimiento sobre la CONDUSEF y temas relacionados.

Los resultados de la ENSAFI son muchos y muy diversos, por ahora en este documento damos cuenta de algunos que consideramos importantes, pero es aconsejable que para aquellos interesados en ampliar o profundizar en determinados segmentos poblacionales o zonas de interés, acudan al sitio del INEGI a donde es posible hacerse de los archivos de resultados o incluso de los datos generados a partir de la encuesta en ((https://www.inegi.org.mx/programas/ensafi/2023/)).

Respecto del tema ahorro, se obtuvo que un 52% de los mexicanos, tiene algún tipo de ahorro. Al revisar por grupos de edad este porcentaje, observamos que casi un 60% de jóvenes entre 18 y 29 años, tiene algún tipo de ahorro y que a medida que se tiene más edad, los mexicanos ahorramos menos, puesto que la ENSAFI muestra que sólo un 41.3% de la población de 65 o mayores, tiene algún tipo de ahorro. Los tres estados que presentan porcentajes mayores de ahorro del 60% entre su población, son Sonora, Colima y Tabasco. Los veracruzanos estamos por arriba del porcentaje nacional, un 57% de los entrevistados de 18 años o más, menciona tener algún tipo de ahorro.

Que una mitad de la población mexicana presente algún tipo de ahorro puede ser alentador, sin embargo ¿de qué montos de ahorro se trata? La ENSAFI obtuvo que sólo un 10.3% de la población mexicana, tiene ahorrado tres o más veces del monto que ganaba al momento de la entrevista, es decir el ahorro del que dispone la mayoría de los mexicanos es bajo. Un dato que precisa aún más lo comentado, es que la personas que mencionaron tener un tipo de ahorro, un 63% de las mujeres y 51% de los hombres tiene ahorros de hasta una quincena de lo que ganan.

En lo referente a deudas financieras, un 36% de los mexicanos tiene algún tipo de deuda. Un 39% de hombres y un 34% de mujeres, tiene alguna deuda. El 50% de la población que menciona tener deuda, consideran que ésta es a un nivel moderado y para un 16% ésta es de nivel alto o excesivo. De aquellos mexicanos que mencionan tener algún tipo de deuda, el 27% de ellos, mencionan que se han atrasado en el pago de algún crédito o préstamo, esto es, casi un tercio de los mexicanos que tienen deudas financieras, presentan problemas para pagarlas.

Las razones de las deudas que tienen los mexicanos, es un tema que debe atenderse desde un enfoque de problema social, un resultado que muestra la ENSAFI es que, al momento de la entrevista, el 30.5% menciona que, el último mes, lo que gano o recibió no fue suficiente para pagar sus gastos sin endeudarse. Y como estrategia para no continuar con la deuda, una gran mayoría toma la decisión de reducir gastos, pedir prestado a familiares o conocidos, utilizar sus ahorros, y aproximadamente un 10% utiliza algún crédito o tarjeta, empeña algún bien o simplemente, asume atrasarse en el pago de la deuda. Según el estudio de opinión, la capacidad promedio de endeudamiento de los mexicanos, sin afectar su patrimonio, es de 2777 pesos, un 13.8 de la población no tiene capacidad para endeudarse y sólo un 7.4% puede asumir deudas de 8 mil pesos o más.

Por otra parte, comentamos líneas arriba que este ejercicio de opinión pública ha permitido la construcción de un indicador de bienestar o salud financiera. La escala que se ha utilizado para ello ha sido tomada por el INEGI a partir de Consumer Financial Protection Bureau. (2017). Measuring financial well-being: A guide to using the CFPB Financial Well-Being Scale. Que se encuentra disponible en: (https://www.inegi.org.mx/programas/ensafi/2023/) la escala considera cuatro dimensiones y diez cuestionamientos que utilizan variables indicadoras como lo mostramos en la tabla siguiente:

Las categorías de respuesta en algunas a las preguntas han sido de siempre a nunca, de mucho a nada.

Algunos resultados extraídos de la ENSAFI en las dimensiones que componen la salud financiera muestran la necesidad de que contemos con una mejor educación en el ahorro de nuestro dinero. Por ejemplo, en la dimensión resiliencia, se tiene que el 34.6% de los mexicanos no cuenta o tiene muy pocos recursos ahorrados para hacer frente a un gasto imprevisto importante en su vida. En las mujeres este porcentaje es del 38% y en los hombres de 30%. Para la dimensión control se obtuvo que un 56% de los mexicanos considera que poco o nada tiene asegurado su futuro financiero. En el caso de las mujeres, el 60.5% de ellas considera que poco o nada tiene asegurado su futuro financiero y en el caso de los hombres el porcentaje es de 51. Para aquellos entrevistados que mencionaron tener educación superior, el 41.5% considera que poco o nada tiene asegurado su futuro financiero.

En la dimensión seguridad financiera, se obtuvo que para el 46% de los mexicanos casi nunca o nunca le sobra dinero al final de mes, para el caso de las mujeres es el 50% y para el caso de los hombres es del 41%. Un resultado a destacar en la dimensión libertad, es que, únicamente un 24% de los mexicanos se siente bien o completamente tranquilo de que su dinero ahorrado es suficiente para vivir. Para el caso de los hombres es un 10.4% y para el caso de las mujeres es un 13%.

A partir de los ítems presentados en la Tabla 1 anterior, es posible utilizar la Escala de Bienestar Financiero CFPB, desarrollada por la Oficina para la Protección Financiera del Consumidor (por sus siglas en inglés). La escala permite medir el bienestar financiero de un individuo (consumerfinance.gov/financial-well-being). El indicador final es un número entre 0 y 100, aquellos coeficientes cercanos a 100 indican un mayor bienestar económico de las personas entrevistadas.

Utilizar la Escala de Bienestar Financiero CFPB permite comparar valores con otros países que han aplicado la escala, por ejemplo, países que aplicaron la encuesta en 2020 tienen los siguientes promedios de bienestar financiero, Hong Kong (55.1), Alemania (54.1), Portugal (43.8) o Colombia (42.5). México tiene un promedio de 52.8 de bienestar financiero entre su población. De los estados que presentan un promedio más alto están Quintana Roo (56.3), Coahuila (55.9) o la Ciudad de México (55.6). Contrastando con estados que tienen un menor promedio como Zacatecas (49.9), Oaxaca (49.8) o Guerrero ((49.0). Veracruz tiene un promedio de 51.2, es decir se encuentra por debajo de la media.

Como sabemos la media es un estimador sensible a los valores extremos, INEGI utiliza una estratificación creando intervalos de bienestar financiero: Para la estratificación de los niveles se utilizó el método Dalenius-Hodges (1959) para obtener cuatro niveles de bienestar y los límites que separan a cada uno de ellos: bajo de 0 a 43; medio bajo de 44 a 52; medio alto de 53 a 62; y de 63 a 100 el nivel alto. De esta forma, se obtuvo que el 19.3% de los mexicanos tiene un nivel bajo de bienestar financiero, el 31.6% medio bajo, el 31.4% medio alto y el 17.8% un nivel alto. Para Veracruz el 21.4 % tiene un nivel bajo. Esto es, aproximadamente 1 de cada 5 mexicanos o veracruzanos, se encuentra en un nivel bajo de bienestar financiero.

La Figura 1 muestra un resultado interesante que se obtiene de los análisis de la ENSAFI, la distribución de los niveles de bienestar financiero, según si los entrevistados declararon tener o no ahorros en sus finanzas. Si no se tiene ahorros, el bienestar financiero del 67% de los mexicanos, es medio bajo o bajo.

Según la ENSAFI, casi un 14% de los mexicanos adultos (aproximadamente 7 millones), mencionó que prefiere gastar el dinero que tiene, en lugar de ahorrar una parte. Si se considera el sexo, 13.1% de las mujeres y 14.7% de los hombres, tienen esta preferencia. Sin duda, cuando se dispone de recursos económicos en las familias, gastar el dinero que va ingresando por trabajos realizados o por que se tiene una empresa que tiene ganancias en dinero, no ahorrar no tiene impactos en el seno de las familias. Sin embargo, hemos destacado algunos resultados, a donde se observa que el bienestar financiero de muchos mexicanos, que no tienen la posibilidad o no quieren ahorrar, es bajo.

Sobrepasar los gastos que nuestra capacidad financiera lo permita, ya sea porque se acudió a comprar bienes o productos y las expectativas de obtener mayores ingresos no se cumplieron, puede dar pauta a la adquisición de deuda por créditos o al pago de compromisos a largos periodos de tiempo, que ante la aparición de nuevos compromisos o imprevistos que requieren el empleo de recursos económicos, puede generar una espiral que impacta negativamente en la salud de las personas. La ENSAFI incorporó algunos ítems en el cuestionario utilizado para conocer el nivel de estrés financiero que tienen los mexicanos. El gobierno mexicano define, a través de la Secretaría de Hacienda, al estrés financiero como la angustia, la ansiedad y la presión ante una situación económica llena de incertidumbre y de dificultad económica, que roba energía y tiempo. Desde luego que esto tiene impactos en la salud física y emocional de las personas. Por ejemplo, depresión, insomnio, problemas cardiovasculares, tristeza, miedo, alteración del sistema inmune, sólo por señalar algunos de los impactos en la salud. Para medir el estrés financiero, la ENSAFI realizó un procedimiento semejante a lo hecho para medir el bienestar financiero. Utilizó la escala de estrés financiero, la cual considera 6 ítems que presentamos en la Tabla 2 con información tomada de la presentación de la ENSAFI por parte de INEGI:

La ENSAFI obtuvo resultados que dan cuenta de los niveles de preocupación que tienen los mexicanos ante las situaciones, en la Tabla 3 destacamos los porcentajes obtenidos por la encuesta:

Es evidente los niveles altos en la preocupación de los mexicanos por enfrentar problemas financieros que puedan presentarse ante la necesidad de solicitar un préstamo, o bien, imprevistos ante enfermedades, o incluso, que las deudas que ya viene teniendo, se incrementen.

Al obtenerse el índice de estrés financiero, valor entre 0 y 100, se tiene que el promedio nacional es de 59.6. Que en las mujeres mexicanas es 62.5, mucho más alto que el de los hombres, que tienen un índice promedio de 56.0. Los tres estados con mayor índice promedio de estrés financiero son Ciudad de México (69.5), Zacatecas ((65.6) y Baja California (64.8), en contraparte los estados con menor estrés financiero entre su población son Nuevo León (49.8), Quintana Roo (51.4) y Tamaulipas (52.8). Los veracruzanos tenemos un índice de 59.6, es decir, un índice de estrés financiero ligeramente por arriba de la media.

Equivalentemente se realizó la estratificación utilizando el método Dalenius-Hodges (1959) para obtener tres niveles de estrés y los límites que separan a cada uno de ellos: bajo o nada de 0 a 39; moderado de 40 a 72; y de 73 a 100 el nivel alto. El resultado que la ENSAFI obtuvo es que el 28.5% de los mexicanos presenta un bajo nivel de estrés financiero, el 34.5% medio y el 36.9% un nivel alto. Cuando estos niveles son desagregados por sexo, se obtiene que el 42.2% de las mujeres tiene un nivel alto de estrés financiero, por un 30.7% de los hombres. Estos últimos porcentajes dan cuenta fehaciente de la gran diferencia que es para las mujeres mexicanas, resolver problemas financieros de sus hogares y familias. El estado conyugal de las mujeres es un factor diferenciador, aquellas que son solteras tienen un índice de 28.6, si son unidas o previamente unidas tienen un índice de estrés ligeramente por arriba de 39.

Las afectaciones a la salud de los mexicanos, debidas al estrés financiero es preocupante, un 49% mencionó presentar alguna afectación fisiológica como dolor de cabeza, gastritis, colitis, cambios en la presión arterial o alguna afectación psicológicas como problemas de sueño, alimentación, alcohol o tabaco, incluso afectaciones sociales como conflictos con familiares, amistades o en el trabajo.

Hemos presentado aquí algunas cifras, que a partir del estudio de opinión encuesta nacional de salud financiera se obtuvieron, y que dan cuenta de la necesidad de las(os) mexicanas(os) en general y las(os) veracruzanas(os) en particular, debemos reflexionar acerca del manejo de nuestras finanzas personales o familiares. Siempre el reinicio de ciclos es una gran oportunidad para hacer balances y establecer propósitos. “la cuesta de enero” puede dar señales de la necesaria intervención a nuestra forma de manejar las finanzas personales y familiares, sobre todo en el periodo tercer semana de noviembre a primer semana de enero, en que solemos tener gastos fuera de nuestro presupuesto o adquirimos bienes o servicios que no son imprescindibles para nuestro desarrollo personal y familiar, el gobierno mexicano (https://www.condusef.gob.mx/) recomienda que se realice un reordenamiento en nuestras finanzas personales que incluya tener un presupuesto mensual de gastos fijos en servicios y alimentación, eliminar “gastos hormiga”, esto es aquellos pequeños o medianos gastos que impactan en nuestra economía personal y familiar, salidas frecuentes a comer en restaurantes, la adquisición de ropa o calzado de última moda, la adquisición del teléfono celular de última generación, la compra del televisor con una pantalla de más pulgadas del que ya poseemos y un sinfín de productos y servicios que en nuestro día a día no son necesarios. Otro aspecto por considerar es pagar o negociar con nuestros acreedores, nuestras deudas, si es que éstas presentan algún retraso.

Es recomendable asegurar que en nuestras finanzas exista un monto para gastos imprevistos, que pueda contribuir a disminuir impactos de aquellos gastos que pueden surgir ante problemas de salud, por ejemplo. También puede ser bueno para nuestras finanzas pagar el total de deuda por el uso de tarjetas de crédito, es decir, evitar el pago mínimo que es requerido ya que en ocasiones esto hace que la deuda crezca por pago de intereses.

Finalmente, es recomendable que, en nuestros propósitos de nuevos ciclos de vida, tengamos metas realistas por lograr y que una estrategia adecuada sea contar con una mejor educación financiera, por el bien de nuestra salud física y mental.

Referencias consultadas

Dalenius, T. and Hodges, J. L. (1959) Minimum Variance Stratification. Journal of the American Statistical Association, 54, 88-101.

https://www.inegi.org.mx/programas/ensafi/2023/ (fecha de consulta 23 de enero de 2025)

https://www.condusef.gob.mx/ (fecha de consulta 27 de enero de 2025)

Claudio Rafael Castro López